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Elecciones Mexicanas '97
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México Análisis

El PRI pierde ¿Quién gana?

Por Regina Santiago

MEXICO (CNN) -- Nunca antes en México se había difundido la imagen de un presidente que acude a las urnas a emitir su voto apoyado en muletas.

Fueron también las primeras elecciones en que el PRI ya no contó con la mítica figura de Fidel Velázquez.

Unos días antes del proceso electoral, el volcán Popocatépetl cubrió de cenizas las calles de la capital. Hoy parecen ser las cenizas de un viejo sistema político autoritario las que se esparcen por el territorio mexicano.

Imágenes simbólicas; presagios y augurios. Es el fin de un ciclo político.

El PRI perdió su mayoría en el Congreso; perdió el Distrito Federal a manos de una figura política disidente de sus filas; perdió los estados de Nuevo León y Querétaro a manos del PAN, con lo que éste partido afianza su control sobre una vasta zona industrial del país.

Es la lenta agonía de un modelo caduco, que durante mucho tiempo proyectó una idea de estabilidad y certidumbre a costa de reprimir el desarrollo de una cultura democrática.

México despierta hacia una nueva pluralidad democrática, tras haber vivido las elecciones más limpias y competidas de su historia moderna. El 7 de julio marca un parteaguas , con mœltiples expectativas e interrogantes.

¿Cuál será la relación del nuevo jefe del gobierno del D.F. con el presidente?

Tanto analistas mexicanos como especialistas de Estados Unidos han coincidido en señalar que su triunfo en esta contienda proyectará a Cuauhtémoc Cárdenas como el segundo hombre más importante en el escenario político nacional.

Se espera que desde esta posición, Cárdenas trabaje para construir su candidatura para la presidencia de la república en el año 2000. Uno de los interrogantes es cómo llevará a cabo ese proyecto. Tras la crisis económica del 94, la solución que Cárdenas propuso fue la renuncia de Ernesto Zedillo a la presidencia y la formación de un gobierno de "salvación nacional".

Sin embargo, ya como candidato a gobernador del D.F., Cárdenas suavizó el tono de su discurso antipresidencial e inclusive se reunió con corresponsales extranjeros unos días antes de la elección para asegurar que el trato con el Ejecutivo sería respetuoso.

Pero mientras el candidato manejaba esa imagen, el analista Lorenzo Meyer -uno de los muchos académicos mexicanos que promovieron fuertemente la candidatura de Cárdenas- insistía en la idea de que el débil liderazgo de Ernesto Zedillo lo ha convertido en un actor político prescindible para encabezar la transición democrática.

Meyer consideraba en cambio que los partidos de oposición, las organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación, los académicos e incluso los grupos armados como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el Ejército Popular Revolucionario podrían llenar el vacío político que dejaba lo que calificó como una actitud titubeante de Zedillo.

La noche del triunfo de Cárdenas, Zedillo le dirigió un mensaje de felicitación; Cárdenas lo agradeció; pero de camino hacia el mitin del triunfo, se detuvo en el canal de televisión donde Meyer participaba como comentarista electoral y se felicitaron mutuamente.

Escenarios inmediatos

A pesar de que el presidente buscó de inmediato capitalizar el reconocimiento de las derrotas de su partido para tratar de consolidar su imagen personal como estadista, resulta evidente que el mensaje de los electores en este proceso es un voto de castigo para su gobierno.

Hay también una señal para el PAN, que hasta antes del 7 de julio había sido el único partido de oposición que había capitalizado electoralmente el descontento. Cárdenas y el PRD entran ahora al juego político mexicano, ya no sólo con el mandato de protestar y criticar al gobierno, sino con un papel protagónico en el nuevo ejercicio del poder.

Uno de los grandes interrogantes será si Cuauhtémoc Cárdenas logrará controlar a los grupos de interés dentro y fuera de su partido que lo llevaron al poder. ¿Podrá ser su líder o será su rehén? ¿Es el triunfo de una nueva e imaginativa forma de hacer política o será realmente el retorno de los "dinosaurios"? La respuesta a ese interrogante será clave en el desarrollo de la nueva cultura democrática en México.

El PRI ha perdido su papel tradicional. El omnipotente presidente tendrá que aprender a desenvolverse en ese nuevo escenario. Zedillo tendrá que apoyarse en "muletas" panistas y perredistas para aprender a caminar en un nuevo escenario en el que todo será sorpendente, en el que hay muchas situaciones nuevas que está por descubrir.

(Regina Santiago es analista política mexicana, autora de la columna periodística Imágenes del Poder)

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